Junio 24

Ganadora Southern Cross en 100 palabras categoría C: Paula Rothhammer “El viaje”

EL VIAJE copia

 Ilustración realizada por Linco

Despertó con una extraña sensación. Esa mañana era como si ya hubiera vivido antes, como dicen, un “Déjà vu”. Como supuso que era algo trivial, no le puso mucha atención a lo que ocurría; se vistió y ojeó el periódico. Al salir de su casa continuaba con esa extraña sensación. Subió a su auto camino a la universidad. Había estado trabajando duramente en un experimento, el proyecto era ambicioso. Cuando llegó al laboratorio, sus compañeros le mostraron el calendario: 13 de noviembre de 2022. Se fatigó, tuvieron que sostenerlo. Lo abrazaron. Estaba confundido… lo habían logrado.

Junio 24

Ganadora Southern Cross en 100 palabras categoría B: Megan McIntosh “Creencias”

CREENCIAS

 Ilustración realizada por Fabián Seis

Los hombres ancianos, luego de estar días en la misma habitación juntos, habían entrado ya en confianza como para hablar de sus creencias religiosas. Las tres camas en que estaban acostados eran lo suficientemente cómodas para acolchar sus cansados cuerpos en sus últimas horas de vida.

El hombre católico fue el primero en irse. Mientras agarraba firmemente el collar que afirmaba su religión, exclamó que veía a Dios, y murió con una sonrisa en su cara.

El señor de la cama del medio tampoco tenía miedo. Estaba ansiosos, pues en su corazón no había duda que su alma daría vida a otra persona. Exhaló su último aliento y en alguna parte del mundo un recién nacido respiraba el primero.

El último anciano no confiaba. No había manera de saber qué pasaría después de la muerte; era un hombre muy racional. Le comenzaron a pesar los párpados. La habitación haciéndose cada vez más oscura. Dejó de luchar y cerró los ojos por completo. Hubo oscuridad total y no vio nada más.

Junio 24

Ganadora Southern Cross en 100 palabras categoría A: Fernanda Lazcano “Mi último momento”

MI ULTIMO MOMENTO copia

…Ahí me encontraba yo, en mi habitación siendo iluminada por las luces azules y rojas. No entendía lo que sucedía, hasta que analicé la situación. Me encontraba con un cuchillo en mi mano izquierda y el cuerpo de Joseph en la derecha. No supe qué hacer, estaba en shock. No comprendía cómo había llegado a esta situación, no podía recordar lo ocurrido. Respiré hondo. Alguien toca la puerta y grita mi nombre una y otra vez, hasta que logran entrar. Escuché cómo me buscaban. Llegaron al tercer piso, ese fue mi fin. Me habían encontrado, agarraron los brazos mientras me arrastraban por el suelo. No luché. Dejé que me llevaran, pues, sentí un alivio placentero.